Recuerdo una anécdota muy divertida para Vicent, Luis y Carlos Rico, para mi menos, porque claro era mi primer trabajo dentro del mundo del vestuario y estaba atacado, resulta que tenía que ir en taxi al museo arqueológico y llevar unos cuantos trajes con sus respectivos portatrajes, pues estaban ya rodando unos planitos y llegaba tarde por eso estaba de los nervios.
Ahí me di cuenta del tráfico que hay en Madrid, bajé corriendo con todos esos portatrajes que no sé ni como pude con todos ellos pero pude y corrí como si no hubiera un mañana.
Los colgué rapidísimo y entre Luis y yo los sacamos para vestir a todas las actrices, los actores y figurantes, pero resulta que una de las actrices principales llevaba una estola de piel y no aparecía, buffffff ahora te diría que estaba viendo venir a los cuatro africanos del ataúd.
Estaba buscando por todos los sitios y no aparecía, mi mente estaba en 8 sitios a la vez, que si me lo he dejado en el showroom, que si me ha caído al subir al taxi, que fijo que me lo he dejado en el taxi, que si se me han robado al salir del taxi, y a todo esto Luis poniéndome más nervioso y preguntándome todo el rato. Yo lo único que podía decir eran “las manos, las manos”, no sé por qué decía eso, pero era lo único que salía de mi boca, al final apareció la estola en el fondo de un portatrajes y el estrés se fué.